Periodista y fotógrafo

El capitalismo se rinde ante China y las economías del petróleo

  • China, los países del Golfo Pérsico, Rusia, y Venezuela aprovechan la crisis
Los llamados fondos soberanos, que se nutren de la liquidez obtenida por la venta de materias primas en economías como la china, la rusa, o incluso la venezolana, responden en muchos casos a las estrategias políticas de los estados a los que pertenecen. En diversos medios se constata últimamente la inquietud que estos capitales producen en Europa y Estados Unidos. El pasado domingo El País analizaba por partida triple el fenónomeno dedicándole un editorial; entrevistando a Jaime Caruana, el español que desde el FMI ha negociado con los estados que están detrás de estos fondos; y publicando un reportaje en su suplemento Negocios. En esta última información el diario se centra en los fondos soberanos procedentes de las economías del petróleo del Golfo Pérsico. Son los llamados 'petrodolares', que tan famosos se hicieron durante la década de 1980. Por su parte, en el blog Planète Asia, de Le Monde Diplomatique, la analista Martine Bulard firma un artículo en el que desgrana las deudas que las inmobiliarias Freddie Mac y Fannie Mae tenían contraídas con China, deudas que ahora deben ser afrontadas por el Gobierno de los Estados Unidos al pasar ambas empresas a la tutela pública. Tambien hoy Manuel del Pozo se hace eco de este fenómeno en su artículo "¡Que nos salven los chinos", publicado en expansion.com. Desde una óptica muy distinta Damien Millet y Eric Toussaint abordan el tema en rebelion.org, el título de este análisis es es toda una declaración de intenciones: "China, los fondos soberanos o el Banco del Sur. ¿Se pueden considerar alternativas a la dominación del Norte?".

Estando las cosas de esta forma en el aire planean preguntas no exentas de morbo: ¿Sacará tajada de la crisis hipotecaria el Partido Comunista de China? ¿Financiará Rusia una nueva guerra fría con el dinero obtenido por el pánico bursátil de las bolsas de Europa y Estados Unidos? ¿Volverán los emires del Golfo Pérsico a manejar grandes flujos de dinero en las economías occidentales?

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¡Explotó!

Nuestro modo de vida va a cambiar, para muchos a peor. La quiebra de Lehman Brothers es la explosión que faltaba para que la palabra crisis deje de ser una palabra y se convierta en nuestra pesada sombra unos cuantos años. No hay nada de lo que alegrarse.

Sin embargo, de todo lo que hoy he leído sobre el tema, que no es poco, me quedo con esta intervención de un lector de soitu.es ante la lectura de esta noticia:

¿Por qué, después de leer este artículo, lo que se me viene a la cabeza y al corazón es gritar con fuerza: yankis de mierda, váyanse al carajo, váyanse mil veces al carajo?. ”
nº 1 por Anónimo el 15/09/08 a las 13:06
Pues eso nº1: "Un Vietnam, dos Vietnam, tres Vietnam".

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La gente baja

Este cronista nació en país pobre y en una ciudad pobre. Un país en el que en 1973, cuando yo llegaba al mundo, dos muchachas gitanas, Las Grecas, hacían bailar a las clases más humildes. Era aquella una España que tenía que calcular con precisión lo que ponía en la mesa cada día, y en la que era fácil ver la cortina tapando el tabique en vez de la puerta cerrando la casa.

Hoy tenemos miedo de la recesión económica, pero no es de eso lo que deberíamos tener verdaderamente miedo. Deberíamos tener miedo de nuestra desilusión, de nuestra pasividad, y de nuestro ensimismamiento. Aquella España dominada por una dictadura criminal y conservadora era, paradójicamente, en muchos aspectos positiva, progresista y auténtica. Había ilusión por el futuro. Justo lo que a nosotros nos falta ahora mismo.

La cultura de la pobreza
Es conocido el discurso que Antonio Gamoneda, al ser proclamado Premio Cervantes, leyó ante el Rey De España. En él hablaba de "un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio", una "cultura de la pobreza", diferenciable de la que "prospera a partir de una situación privilegiada". Pues bien, quizá nuestro problema sea que nuestra cultura actual está basada en una riqueza posesiva.

La palabra recesión es sólo eso, una palabra, una cortina de humo, que enmascara nuestro miedo al futuro, y cuando alguien tiene miedo al futuro en verdad lo que tiene es miedo de sí mismo.

¿Nos preocupa ser más pobres? Claro que nos preocupa, por eso rechazamos al pobre, al inmigrante, al gitano, tenemos miedo de ser sus iguales, de que nos contagien su pobreza. Tememos ser "gente baja", que se dice en la Mancha. Pero quizá ser más pobres de lo que hoy somos pueda llegar a ser liberador. Para que la partida avance a veces es necesario perder. Sólo entonces las cartas se barajan de nuevo y tenemos una nueva mano. La propiedad, la posesión, son pesadas cargas para muchos. El dueño de algo también es un guardián abocado a la vigilia.

Es interesante comprobar como algunos se ven forzados ya a entregar sus propiedades, sus viviendas sobre todo, para liberarse de la deuda, esa que tanto recuerda a la culpa, a la santísima culpa, de la que nos acusan los curas en las misas. Alguno hay que se ha sentido, sorprendentemente, más feliz a partir de perderlo todo.

Quizá en nuestro fracaso esté nuestra libertad y podamos volver a ser felices, al igual que hacían los Smash, trepando en la noche a los tejados de la catedral de Sevilla.

Achili achili achili chili achili achili ma chili achili achili ma chili achili
Si yo tuviera un palacio de tu no me olvidaria.
Que si yo tuviera un palacio de ti no me olvidaria.
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