Periodista y fotógrafo

Polaroid PoGo Instant, fotografías digitales con alma


Ramón Peco
Algo que jamás se cita entre las características de una cámara de fotos es su capacidad para hacernos soñar, para hacernos sentir como niños fascinados ante el misterioso proceso que se produce en el interior de estas cajas a la hora de inmortalizar la luz de un instante. Pocas cámaras han logrado ser tan mágicas como las míticas Polaroid. El jueves se presentó en Las Vegas la Polaroid PoGo Instant, la primera cámara digital de esta empresa capaz de imprimir fotos en papel. La gran pregunta es ¿será tan mágica como sus predecesoras analógicas?

La fotografía digital en terminos objetivos hace un tiempo que superó en calidad a la fotografía analógica, al menos si obviamos lo que sucede en las grandes alturas con las cámaras de gran formato. En ese ámbito los haluros de plata siguen poniendo en aprietos incluso a los sensores más sofisticados. Sin embargo, muchos de los que hemos trabajado con fotografía analógica y digital seguimos pensando que a esta última le sigue faltando algo.

Dicen que una fotografía roba el alma del retratado, y probablemente algo de verdad hay en eso. La prueba está en que cuesta romper la fotografía de alguien, un gesto cargado siempre de agresividad. Sin embargo, hay cámaras que de alguna forma logran fotos impregnadas de sentimiento. Esta es una afirmación cargada de subjetividad, claro, pero seguro que más de uno entenderá a que me refiero. El viñetado de las antiguas cámaras del siglo XIX, que hoy han rescatado las modernas cámaras lomográficas, o los tonos apagados y con un color un tanto fantasmal de las copias en papel de Polaroid son buena prueba de ello. En la fotografía digital es mucho más complicado obtener instantáneas impregnadas de sentimiento.

Cuando disparamos una fotografía en una vieja cámara Polaroid y observábamos como poco a poco la imagen latente aparece en el papel es difícil no emocionarse. El resultado final de la imagen dista mucho de ser una fotografía objetivamente correcta, pero ¿a quien demonios le importa eso?

En este mundo en crisis hace unos meses Polaroid dejaba de fabricar sus cámaras y los carretes para las mismas. Algo que dejaba helados a los fieles, y hasta cierto punto numerosos, seguidores de estas cámaras. En Flickr abundan las fotos disparadas con ellas e incluso existe la red social Polanoid, especializada en estas instantáneas cargadas de melancolía.

Hace pocos meses Polaroid ponía a la venta PoGo, una pequeña impresora que puede utilizarse con cualquier cámara y con numerosos móviles para obtener fotos en papel en un minuto. Sin embargo, esto no colmaba los deseos de los que han esperado desde hace años que apareciera la Polaroid digital que nos permitiese obtener fotos en el acto. El pasado jueves se presentó en Las Vegas esa cámara.

La Polaroid PoGo Instant defraudará de inmediato a los que sólo eligen una cámara leyendo sus especificaciones técnicas. ¡Su sensor es de sólo cinco megapíxeles! Nada hay destacable en esta cámara más allá de la posibilidad de imprimir fotos a un tamaño parecido al de una tarjeta de crédito.

Para ello se vale de cartuchos con un papel térmico especial que permite obtener fotos en un minuto y 'a sangre', sin el típico margen blanco de las viejas polaroids. Utiliza la misma técnica que la citada impresora PoGo. Por otra parte, la calidad de las fotos, que según parece lucen cierto grano, dista de ser perfecta y esto seguramente provocará la ira de más de un desalmado 'analista'. Sin embargo, quizá esta sea una estrategia más inteligente de lo que a priori parece.

El que se haga con esta cámara, que se comercializará en primavera en Estados Unidos a un precio de 200 dólares, más que fotos probablemente buscará obtener recuerdos y la cámara, a falta de probarla claro, tiene toda la pinta de proporcionar instantáneas memorables, y según dicen muy resistentes, que caben en todas las carteras. En Wired cuentan que cada copia impresa tiene un coste de unos 30 centavos de dólar, similar al de las antiguas instantáneas analógicas de la firma.

Si la apuesta triunfa, hay que ver la capacidad a estas alturas de Polaroid para distribuir bien la cámara en todo el mundo, no sería extraño que algún fabricante de telefonía quiera incorporar algo similar en algún terminal. Algo que podría ser revolucionario en el terreno de la fotografía popular.

Por otra parte, el hecho de que la cámara sea digital obviamente permite que podamos sacar copias a un tamaño algo mayor en casa o en cualquier laboratorio fotográfico y distribuirlas en internet. Las posibilidades de esta cámara, por tanto, son muchas para el gran público. Ahora sólo falta que Polaroid vuelva a ilusionar al mundo con este juguete que tiene toda la pinta de ser maravilloso.
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Hacer fotos en la nieve tiene truco

-Alvaro- en Flickr.

Ramón Peco - Publicado en soitu.es.

Nieva en casi todas partes. Igual te has lanzado a hacer fotos del paisaje nevado... ¡y has descubierto que te salen horrorosas! En este artículo te explicamos cómo hacer buenas fotos de la nieve. Utilices un móvil, una cámara compacta, o una réflex.

Antes que nada conviene que sepas que un paisaje nevado es una de las mejores pruebas posibles para comprobar la inteligencia y capacidad de tu cámara. La nieve vuelve literalmente locas a casi todas las cámaras, de forma que tus fotos fácilmente aparecerán sobrexpuestas, el cielo aparecerá de un blanco homogéneo o con colores completamente falsos.

Así que si deseas obtener buenas fotos de la nieve, con resultados creíbles, que reflejen el entorno más o menos tal cual lo ves, olvídate de disparar en modo automático. Si tu cámara cuenta con un modo para hacer fotografías en la nieve —esto vale también para algunos móviles— pruébalo, pero no te decepciones demasiado si los resultados no son los esperados. Normalmente este modo sólo da buenos resultados cuando disparas con luz de día y en un entorno rodeado de nieve, como una pista de esquí.

En realidad ese modo lo que intenta es adaptar la exposición y la temperatura de color a las condiciones que produce la nieve, que intensifica la luz del motivo y altera el color de toda la imagen. Pero lo mejor es que seas tú mismo el que determine esos valores.

Corrige la luz

Si tus fotos aparecen con demasiada luz, de forma que algunos elementos de la imagen como el cielo aparecen sin matices de color y con un tono falsamente homogéneo, debes compensar la exposición. Casi todas las cámaras compactas, algunos móviles, y todas las réflex te permiten hacer esto.

Si tus fotos aparecen con demasiada luz y el cielo y la tierra se ven iguales, debes compensar la exposición

Esta es una operación algo compleja, pues la luz que refleja la nieve hace que las mediciones del fotómetro que incorpora tu cámara sean tan exactas como las de una brújula al lado del polo norte. Por lo general vas a tener que sobrexponer la imagen, pues el fotómetro pensará que en la totalidad de la imagen hay más luz de la que realmente hay.

En el caso de las cámaras compactas y de los móviles debes subir el nivel de exposición algún punto. Esta escala normalmente va de -2 a 2 puntos y viene por defecto a un nivel de cero en la cámara. Deberías elevar ese valor hasta +0,5 o +1.

Si haces las fotos con móvil y el valor de exposición no aparece por ninguna parte busca entre las opciones alguna que te permita disminuir el brillo de la imagen y auméntalo un poco. En el caso de las cámaras réflex hay dos caminos para hacer esto: Jugar con la exposición, al igual que se hace en una compacta, o aumentar la luz abriendo el diafragma del objetivo —algunas cámaras compactas también permiten ajustar este valo—-. De esta forma evitarás que la cámara te proporcione una imagen grisacea y poco luminosa.

Sin embargo, esto tiene un importante matiz. Si disparas una foto en un paisaje nevado cuando ya ha salido el sol, al sobrexponer la imagen te encontrarás que el cielo te aparece quemado, blanco, con las luces reventadas. En ese caso, si tienes un poco de paciencia, debes hacer lo siguiente en el caso de que dispares con una réflex o con una compacta avanzada que tenga controles manuales.

Has de medir la luz de la escena hasta el horizonte. Obtendrás una medición de luz que no es correcta debido al reflejo de la nieve. La anotas teniendo en cuenta que para que sea más certera debes aumentar un poco el nivel de exposición. Luego mides la luz del cielo, anotas ese valor y haces la media entre ambas mediciones. El resultado que obtengas son los valores que debes poner en la cámara, haciendo caso omiso de lo que esta te recomiende. Dispara entonces la foto haciendo pruebas con valores similares al que has obtenido al hacer el cálculo. Seguro que una de esas fotos es digna de enmarcar. Los más experimentados pueden poner en práctica la técnica del Alto Rango Dinámico o HDR, con ella seguro que registras de lujo todas las tonalidades del paisaje. Pero eso es otro cantar.

Corrige el color

Una vez que has corregido la luz de la escena ahora toca hacer lo propio con el color, y esto es un poco más delicado. Si usas una cámara compacta haz pruebas con los distintos valores que vienen por defecto en las opciones de balance de blancos. Por ejemplo, es probable que balanceando el color a un tono más cálido puedas compensar el tono azulado que quizá te proporciona la medición automática de color de tu cámara.

Si la cámara en cuestión te permite hacer un balance de blancos manual, úsalo. Para ello debes enfocar con la cámara a un punto en el que la nieve aparezca de color blanco. Ese será el color blanco por defecto con el que la cámara determine el color blanco de toda la escena, y el resto de colores aparecerán en función de ese blanco que hemos tomado como referencia. Esto no es probable que de buenos resultados a la primera de cambio así que haz varias pruebas. En el caso de los móviles sólo algunos de última generación equipados con cámaras de alta calidad te permitirán hacer ese balance de blancos manualmente.

Corrige el desaguisado en casa

A veces es mejor no romperse la cabeza con la cámara si tienes delante de ti un extraordinario paisaje o un motivo genial. En ese caso lo mejor es que captes en automático las fotos, o mejorándolas hasta el punto que te sea posible, y luego las proceses en tu ordenador para que de verdad luzcan con el color que se merecen.

En ese caso la mejor opción es disparar en RAW la imagen si tu cámara lo permite —todas las réflex y las compactas de alta gama pueden hacerlo—. Disparando en este modo podremos ajustar con un editor el balance de blancos de la foto hasta lograr un resultado creíble. Si tu cámara dispara en Jpeg no te preocupes, también podrás enmendar el resultado, aunque con menos flexibilidad.

Si vas a procesar un archivo RAW de un paisaje nevado usa el software que te ha proporcionado el fabricante o bien prueba con Camera Raw de Photoshop. Los valores que deberás modificar son los de balance de blancos, exposición y contraste. Seguro que te sorprendes. En el caso de los archivos Jpeg puedes usar también Camera Raw o algún editor más sencillo, como nuestro querido Picasa.

Y a todo esto, ¿qué fotografío?

En la nieve suele dar un excelente resultado fotografiar motivos con un color muy vivo que contraste con el blanco. Esta foto y esta otra son buenos ejemplos. Para obtener este tipo de imágenes una vez que has corregido el color y el nivel de luz como antes se ha explicado, debes jugar con la saturación de la imagen y con el contraste, aumentando ambos valores ligeramente en tu cámara —si es que te lo permite— o con el programa de edición que uses.

Una posibilidad que no debes descartar si haces retrato es la de compensar la luz disparando con flash, eso te ayudará a que la persona que aparece en primer plano no salga a oscuras por la fuerte iluminación del fondo. Sin embargo, ten en cuenta que si está nevando en el momento de hacer la foto al disparar el flash aparecerán motas de nieve en la imagen. Aunque igual es eso precisamente lo que quieres.

Pero sobre todo haz fotos, muchas fotos, que al fin y al cabo es lo mejor que puedes hacer para que de entre todas aparezca al menos una genial.

Y una advertencia

Mucho cuidado a la hora de hacer fotos en la nieve. Es importante que la cámara no se moje ni permanezca excesivamente expuesta al frío. Guárdala en la funda mientras no hagas fotos y por nada del mundo la coloques directamente sobre la nieve. Si usas una réflex ten mucho cuidado con cambiar el objetivo a la intemperie; las lentes, el sensor, o el obturador pueden dañarse.

Así que a practicar toca, pero cuidado con el frío y los bolazos de nieve. ¿Tienes fotos en tu blog o en tu cuenta de Flickr que hayas hecho de las nevadas? Nos encantaría verlas.

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