Periodista y fotógrafo

Los hechos son tozudos. Lenin.

Ningún arabe ama el desierto, amamos el agua y los arboles verdes, y en el desierto no hay nada y no hay hombre que no necesite nada ¿o es que nos considera algo con lo que se puede jugar porque somos un pueblo pequeño, un pueblo pobre, voraz, bárbaro y cruel? ¿No sabe usted teniente que en la ciudad de Córdoba habia dos millas de alumbrado en las calles cuando Londres era un villorrio? Lawrence de Arabia.

El símbolo de la resistencia del oprimido en esta guerra tiene un nombre: Katiusha. Tras este nombre ruso de mujer están los misiles que Hizbollah utiliza para bombardear Israel. La historia de estas armas es verdaderamente interesante.

Los Katiusha fueron utilizados por primera vez por la Union Soviética en 1941 en Stalingrado y se convirtieron en una de las armas más temidas por los nazis. Los Katiusha pueden ser lanzados desde prácticamente cualquier vehículo y su efecto es tremendamente desalentador en el enemigo debido a la potencia del disparo y a la velocidad con la que pueden ser lanzados, tal es así que incluso aún hoy son temidos en los campos de batalla.

De alguna forma los Katiusha fueron definitivos en la primera derrota de las tropas alemanas en la Segunda Guerra mundial, cuando los soviéticos descubrieron que más hayá de la potencia del armamento y de la estrategia matemática de la guerra todo conflicto en verdad es un estado de ánimo. Precisamente, los Katiusha, más allá de su poder destructivo, son letales en este conflicto no tanto por su poder destructivo, el armamento israelí es mucho más sofisticado, si no por su efecto desmoralizador. Precisamente, ese es el gran peligro que acecha hoy en día a Israel: el estado de ánimo del oponente. El orgullo árabe, tan maltratado en las últimas décadas, puede no estar tan doblegado como la mitología de los medios de comunicación occidentales nos relata cada día.

Es imposible saber si el alto mando israelí esperaba o no una reacción tan numantina por parte de las milicias de Hizbollah, acostumbrado como está a golpear a los animicamente vulnerables palestinos. Quizá Israel haya caído en una encrucijada mucho más temible de lo que podía sospechar. Es cierto que el enemigo no es nuevo pero quizá si que lo sea su estado de ánimo. Puede que el problema más importante en esta guerra para Israel sea que este Hizbollah no sea el mismo de los años 80 y 90, quizá este Hizbollah ha mutado peligrosamente hacia algo que los israelíes no acaban de comprender.

Eso es algo que los tanques y los aviones israelíes pueden combatir, claro, pero la victoria no es segura y la amenaza de que la partida termine en tablas se cierne sobre el pueblo judio. Un pueblo que, pese a toda la dureza con la que la historia lo ha tratado, siempre ha logrado salir adelante gracias a que ha sabido aprovechar hasta el último resquicio de suerte. Ahora, quizá Hizbollah, a diferencia de lo que le ha sucedido a otros enemigos de Israel, también ha aprendido a tener suerte y esa si que es un arma verdaderamente peligrosa.

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