Periodista y fotógrafo

Música limpia y música sucia



No es por ponerme nostálgico pero es que no queda más remedio si uno habla de los discos de vinilo, tema recurrido donde los haya a la hora de hablar de música. Ahora que la música la venden de cualquier manera y que los discos cada vez suenan peor, como una especie de amasijo sonoro sin matices, a uno le da por recordar como se alteraba el tiempo cuando la aguja rayaba el vinilo.

Hoy, el vinilo es como una especie de objeto de gourmet, algo roñoso que se vende como un objeto de lujo en las grandes superficies de la cultura enlatada. Les falta cariño a esos pocos vinilos que salen ahora. Son objetos a los que se trata con miedo, parece que sólo se pueden pinchar sin caer en sacrilegios en platos analógicos tan supersofisticados como el Ipod.

El trasto de Apple resuelve musicalmente unas vacaciones pero ya no hay anécdotas en torno a esa música que contiene. Cada vez es más raro hablar del frikie que te vendío tal o cual disco, de la papelina que te encontraste en ese disco de segunda mano, de la canción que te salta, de la edición original de aquel disco que te regaló tu padre de su menguada discoteca.

Joder con la maldita limpieza.
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Ramón Peco. Con la tecnología de Blogger.
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