Periodista y fotógrafo

Otro periodismo

Reportaje sobre soitu en cámara abierta 2.0

Lázaro Carreter decía que el adjetivo histórico había perdido su sentido desde que había partidos de fútbol históricos todos los fines de semana. De igual forma la palabra revolución ha perdido bastante su sentido por el abuso que de ella se ha hecho. Cada día la publicidad comercial y la propaganda política nos brindan tres o cuatro nuevas revoluciones. En lo que respecta a internet la palabra ha quedado casi inutilizada. Internet es revolucionario, pero mucho menos de lo que se dice.

En el momento en el que la información se antepuso a los tres pilares clásicos de la economía (tierra, trabajo y capital) ya no había más remedio: internet tenía que nacer. En ese sentido puede decirse que internet es revolucionario, pues nace de una redefinición de la estructura mundial económica. Los que controlan la información controlan el mundo, porque en sus manos tienen la herramienta para gestionar los tres factores productivos clásicos de la economía. De hecho, la teoría vigente sobre los factores de producción económicos ha incorporado el capital inmaterial como factor determinante, lo que ha dado lugar a la llamada economía del conocimiento.

Paradójicamente, este cambio ha provocado que el cuarto poder haya visto trastocada su estructura en el momento en el que internet ha aterrizado masivamente. Cada vez son más frecuentes los análisis que delatan cómo los canales de información clásicos, y los medios que operan en ellos, están perdiendo fuerza frente a medios completamente digitales. Esto no es un mero problema tecnológico. No se trata simplemente de que los grandes medios de comunicación transmitan sus informaciones escritas o audiovisuales vía internet. La revolución viene dada por un factor de escala.

Los medios de comunicación de masas han perdido con internet el monopolio de la difusión de la información. En el momento en el que la estructura comunicativa de la red ha comenzado amoldarse a plataformas tecnológicas que permiten de una vez por todas la comunicación punto-masa (blogs, redes sociales, tecnología rss...) el periodismo ciudadano se ha convertido en una realidad. Evidentemente, los medios de comunicación de masas siguen teniendo en su poder la capacidad de emitir informaciones que, por sus costes económicos y por la capacidad de los medios clásicos de acceder a las jerarquías del poder, no están al alcance del ciudadano. Sin embargo, el periodista digital tiene en su mano la posibilidad de ser independiente, y eso es revolucionario.
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Ramón Peco. Con la tecnología de Blogger.
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