Periodista y fotógrafo

La última carta que puede jugar el capitalismo: El derrotismo

Si hay algo que me llama la atención de esta crisis mundial es que son muchos los que protestan sobre esta gran estafa y pocos los que van más allá del mero lamento. El sistema ha resultado ser suicida, a la vista está, pero muchos de los que han pronosticado este hecho durante años ahora piensan que todo el edificio, una vez más, se salvará. Este pesimismo me resulta insoportable. Si el sistema se salva será gracias a la pasividad de los que deberían tomar la iniciativa. La izquierda, al menos en Europa, es a día de hoy sólo un grupo de argumentos para posicionarse en las tertulias.

Esta crisis que amenaza con convertirse en una profunda depresión puede, nadie lo sabe, terminar con el propio sistema capitalista, al menos hasta convertirlo en algo irreconocible, pero si eso sucede no será porque la izquierda actual haga nada, pues se encuentra cruzada de brazos, desconcertada ante la llegada del momento en el que tocaba tomar la iniciativa. Ya no vale el absurdo discurso de una superioridad moral que, a la hora de la práctica, está resultando ser papel mojado. Esta crisis quizá termine con el sistema que la ha provocado, pero a día de hoy la gran víctima no es el propio sistema, la gran víctima es la izquierda, que no está haciendo nada por tomar las riendas.

¿Hay alguien vivo ahí afuera? Esperemos que sí y que no sean los fascistas, quizá ellos no permanezcan de brazos cruzados.

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