Periodista y fotógrafo

El mensaje 366


Retorno, originally uploaded by desdetasmania.blogspot.com.


Este blog dentro de unos meses cumplirá tres años. En él hay ya centenares de artículos grandes, medianos, y pequeños. Comencé a escribirlo cuando la palabra blog aparecía tímidamente en los telediarios. Aún era fácil que te mirasen de reojo por hacer esto, un blog.

Internet ha logrado ser reconocido sólo cuando algunos de los chicos raritos que impulsan esta etapa 2.0 se han convertido en multimillonarios y los grandes medios, a los que todo el mundo critica y a los que todo el mundo sigue, han bendecido el fenómeno. Ya lo dice uno de los protagonistas de Los Invisibles, de Grant Morrison:
Si no fuese multimillonario, sólo sería un loco.


Yo venía de hacer mi rodaje de dos años en aquel trozo de realidad que arrancó en marzo de 2004 y que ahora vaga sin rumbo, como una microleyenda, como el planeta errante en el que se desarrollaba uno de los tebeos de ciencia ficción que leía de crío.

No hay mes, ni prácticamente semana, en el que no haya publicado algún artículo, por breve que fuese, en Nuestro Hombre en Tasmania. Las visitas, que no son muchas, vienen de todas partes, aunque evidentemente están focalizadas en ciertos sitios, y sin embargo apenas se producen comentarios a los artículos desde hace tiempo. Por lo que objetivamente este blog no goza de buena salud.

Muchas veces me pregunto el motivo por el cual escribo aquí, pero la respuesta es siempre la misma:
Este espacio no es otra cosa que una huida hacia adelante, hacia un pequeño reducto de libertad.

Nuestro Hombre en Tasmania se ha convertido últimamente en un espejo, en un pequeño amplificador de algunas cosas que suceden internet.
Hay pocas exclusivas por aquí. Las redes sociales, el proyecto colectivo, y mi trabajo en soitu.es hacen menguar este rincón que, hoy por hoy, sólo tiene un aliado fiel: el tiempo. Pese a todo esta sigue siendo mi atalaya preferida cinco años después de que comenzara a dar señales de vida con cierta nitidez.

Seguramente, algún día comience una nueva etapa. Al fin y al cabo es de lo que va todo esto: de reflejar las mutaciones personales y del mundo que me rodea. Hoy sólo deseo celebrar este mensaje número 366, cifra mágica.


Vuestro Hombre en Tasmania.

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