Periodista y fotógrafo

Murciélagos de abril

Foto: Val Ann

Esta primera mañana de abril ha amanecido deliciosamente lluviosa. Pequeños truenos han retumbado en el horizonte recordando que hay que arrancar una hoja del calendario para dejar paso al mes de las mil lluvias. En las primeras tardes del mes si uno mira los cielos puede llegar a pensar que ya han venido las golondrinas, pero no, estas llegarán más tarde. Los que surcan los cielos de la tarde y de la noche son los murciélagos. Aunque este es un animal que crea suspicacias la verdad es que no hay que temerle demasiado. Sólo una variedad, la desmodus rotundus (más conocida como vampiro), se alimenta de sangre de ganado, sólo en muy raras ocasiones ataca al hombre.

No es un mito que algunos vampiros pueden llegar a hibernar a temperaturas extremadamente bajas, alcanzado un estado que roza el de la propia muerte. Incluso en algunos laboratorios los introducen en neveras durante meses y al salir despiertan en perfectas condiciones. Esto es posible porque el murciélago es un animal homeotérmico, de sangre caliente, mientras está despierto, y poquilotérmico, de sangre fría, cuando se halla dormido. Resulta inexplicable, eso si, su resistencia a las infecciones virales, algo que ha hecho que busquen en ellos sueros contra esas enfermedades. Estas peculiaridades han alimentado el mito de la inmortalidad de estos animales. Sin embargo, más alla de mitos lo cierto es que los murciélagos son inexplicablemente longevos. Contra todo pronóstico pueden vivir incluso más de 15 años, algo extremadamente raro en mamíferos de su tamaño.

La dentadura de los vampiros tiene 24 piezas y dos de ellas son incisivos muy grandes, que le sirven para abrir superficialmente la piel de su fuente de alimento. Cuando ataca a grandes animales se limita a lamer la pequeña herida que realiza con sus dientes para extraer la sangre, la cual que no deja de manar pues su saliva posee un anticoangulante. La cantidad de sangre que extraen sin embargo es pequeña; el mayor peligro es la posibilidad de que pueden transmitir la rabia a través de la sangre y otras enfermedades a través de sus excrementos. La necesidad de alejarlos de casas habitadas ha llevado a la construcción de habitats especiales para ellos, los cuales representan un pequeña tendencia en arquitectura que no tiene desperdicio observar.
Compártelo:    Facebook Twitter Google+

Archivo

Ramón Peco. Con la tecnología de Blogger.
Scroll To Top