Sobre mi

Ramón Peco

Soy periodista y profesor de fotografía. Si me necesitas, no dudes en avisarme escribiendo a 

ramonpeco / arroba / gmail / com

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Periodismo///

Me licencié en Periodismo en la universidad Complutense en 2003, el mismo año en el que también terminé de estudiar el Master de Periodismo Digital de El País en la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente realizo mi tesis doctoral en la UCLM en la línea de investigación de teoría y práctica de los media: arte, ciencia y tecnología. Escribo desde 2006 sobre tecnología y fotografía en La Vanguardia, donde coordiné la sección de tecnología.

He escrito más de 1.000 artículos sobre tecnología en diversos medios. Comencé mi trayectoria como periodista en 1996. Aprendí el oficio pateando la calle en la Agencia EFE, la Cadena Cope y en medios locales. Mi primer trabajo como redactor de un medio lo logré en el año 2002. Entonces me incorporé al periódico digital Estrella Digital.

He escrito en El País, El Confidencial, S Moda, Verne, Quesabesde, Condé Nast Traveler, Vanity Fair, Divinity, la red social blipoint.com. Pero también en medios de tendencias como Vanidad, Neomoda y Neo2.

Una experiencia importante fue trabajar en Soitu. Allí escribí bastante sobre tecnología, trabajé en proyectos como El Selector buscando las mejores noticias en internet a diario. Lo mejor fue coordinar la primera sección de fotografía que existió en un medio de información general en castellano. Tras el cierre de Soitu puse en marcha El Fotógrafico, hoy convertido en un podcast que vuelve a la vida de vez en cuando.

Soy autor de los libros de fotografía Campo de fuerza, Informe C, Trampa para pájaros y Suceso en el Horizonte. También escribí el libro experimental Fantasmas, editado por la editorial Lo Ves, y el ensayo Nueve Diálogos, en el que entrevisto a los principales creadores de publicaciones experimentales de España.

Escribo desde hace 16 años el blog de la revista Lalata. Un proyecto fascinante que te invito a conocer.

Docencia///

Actualmente imparto clases de fotografía en la Escuela de Arte Pedro Almodóvar. Tanto en los Estudios Superiores de Diseño Gráfico, en el Ciclo de Asistencia al Producto Gráfico Impreso y en el Bachillerato de Artes. He trabajado como profesor desde 2010 en la red de Escuelas de Arte públicas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Impartí clases en el Curso de Competencias Tecnológicas para Community Managers de la Fundación Uned.

Si estás interesado en alguno de los talleres sobre fotografía que realizo o quieres proponerme que organice uno concreto ponte en contacto conmigo.

Vuelve El Fotográfico cómo podcast

Ramón Peco

 


Más información en 

Fake fiction (en desarrollo)

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Ya está disponible el Informe 155

Ramón Peco




Informe 155

La historia en fotos que se narra en Informe 155 es sencilla. Muestra a vuelapluma la Barcelona que me encontré durante un breve viaje de tres días, en diciembre de 2017. Cuatro días antes que se celebrasen las elecciones, tras la aprobación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno de España.

La visita me produjo sentimientos encontrados. Por una parte se respiraba tranquilidad y cierto aire festivo en esta ciudad bella y plagada de gente excepcional. Pero también percibí cierta desolación. En esto puede influir que la Barcelona que yo conocí hace años, llena de amigos, había cambiado porque ellos, poco a poco, se habían marchado casi todos. La vida nos llevó a todos por destinos insospechados.

Así que tuve cierta sensación de ser una especie de fantasma que vagaba por un escenario conocido y, sin embargo, muy extraño. Pensé en aquello que decía mi amigo Nacho: Barcelona es más moderna porque llueve más y es una lluvia fina. Tal era mi estado que incluso cuando pasé Via Laietana no me fijé en el banco en el que Enrique Vila-Matas se había encontrado hace una eternidad a Leopoldo María Panero.

Este es el Informe 155.

Ramón Peco. 27 de diciembre de 2017.

¿Quieres un ejemplar? Escríbeme un correo a ramonpeco@gmail.com y pon en el asunto Informe 155. Precio del ejemplar 5,5 euros (gastos de envío incluidos a España y Canarias). Para pedidos fuera de España por favor consultar. También se realizan intercambios con otros fanzines.

P.D. Para Olmo González. Prometo que colgaré en breve el PDF para que cualquiera se pueda imprimir su ejemplar.

Exif data

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Informe W (in progress)

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Inventario general (work in progress)

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La vibración de una gota de lluvia

Ramón Peco
La Ferroviaria es el colegio en el que estudié cuando era crío. Los niños que ahora estudian allí ya no corren por los pasillos del viejo edificio abandonado. Van a clase en unas nuevas instalaciones que le dan la espalda. En ocasiones paso junto a la antigua Ferroviaria e intento observar su interior. Un día pude ver mi primera clase por una ventana que permaneció varios días rota. Aunque no soy muy melancólico observar ese espacio me puso el vello de punta. Tenía seis años cuando veía el mundo al otro lado de aquella ventana.

Ayer por la mañana, estresado, salí a tomar un poco de aire. Me senté en un banco cerca de la Ferroviaria e intenté desentenderme durante un rato de los problemas. Embelesado en mis pensamientos no percibí el alboroto de los chicos que estaban en el nuevo patio del colegio. Al cabo de un rato escuché a un montón de niños que me gritaban al otro lado de una enorme valla: — ¡Señor, señor! Me levanté y les pregunté qué era lo querían. Huyeron espantados como una bandada de gorriones. Me volví a sentar sin darle importancia a lo que había pasado. Pero un grupo de ellos regresó y me gritaron: — El balón, denos el balón. Me dirigí hacia dónde estaba el balón que habían lanzado al otro lado de la valla. Lo cogí y lo mandé de vuelta al patio. Una profesora les pidió que me dieran las gracias y todos lo hicieron al unísono.

Me sentí bastante emocionado y extrañado por lo que acaba de pasar, pues de repente descubrí que yo mismo había protagonizado esa escena hace muchos años. Aunque a la inversa. Cuando estudiaba en la Ferroviaria el sitio dónde ayer me encontraba no era un parque, era una huerta que cuidaban los ferroviarios de la cercana estación de tren, hoy desaparecida. De vez en cuando mis compañeros y yo lanzábamos demasiado alto el balón y se colaba en aquella huerta. No nos quedaba más remedio que pedirle con cierto temor a aquellos hombres que nos lo devolvieran.

Al volver a casa llamé por teléfono a un amigo. Le conté la experiencia y le expliqué que aquello me había hecho recordar la historia de la carpa del estanque, con la que el físico Kaku Michio cuenta cómo podemos percibir otras dimensiones: Un día en el que visitó el jardín de té de San Francisco observó una carpa en un estanque mientras llovía. Pensó que aunque esta no pudiese ver el mundo que hay por encima de ella si podía sentir las ondas que se forman en el agua cuando caen gotas de lluvia. Gracias a esas ondas quizá intuía la existencia deun mundo exterior.

Mi amigo, que es filólogo, me puso un ejemplo sobre lo torpe que es nuestra percepción del tiempo. El vocabulario con el que nos referimos a él es idéntico al que usamos para hablar del espacio: Ha pasado muy rápido esta semana, que larga se me está haciendo la espera, fue como volver a la infancia…

Eso me ha hecho entender mejor la extraña sensación que experimenté ayer. La vibración de una gota de lluvia en el estanque del tiempo me había hecho comprender que yo era a la vez uno de los niños que pedía el balón y la persona que se lo devolvía. La escena pertenecía por igual al presente y al pasado.

Informe C

Ramón Peco




"Durante la navidad, en la calle del Maestro Victoria en Madrid, personas venidas de todo el mundo intentan ganarse la vida como pueden. Los que vinieron de América Latina lo hacen disfrazados de personajes creados por la industria global del entretenimiento. Intentan llamar así la atención de los niños para vender algún juguete. La mercancía que ofrecen los africanos son artículos que imitan a los de algunas marcas multinacionales. También hay gentes venidas de Asia vendiendo silbatos o pelotas y algunas gitanas españolas que venden bengalas. Los potenciales compradores son en su mayoría familias que acuden al lugar para que sus hijos presencien Cortylandia. Un espectáculo infantil organizado por El Corte Inglés desde hace décadas. Pero de forma paralela se produce otra representación: la de estos vendedores huyendo de la policía. Aunque rara vez las cámaras con las que el público capta a los muñecos mecánicos fotografían esas persecuciones".

Pues de eso va este librito de fotos autoeditado hecho en tiempo record. ¡Basta ya de libros que nunca se terminan! En breve lo presentaré, sin mucha pompa, y venderé algunos ejemplares. Si alguien está interesado en uno que levante la mano y me escriba a ramonpeco@gmail.com.

K (work in progress)

Ramón Peco